Geopolítica de China en Medio Oriente: la guerra en Siria

por Damián Jacubovich, geopolitólogo y analista internacional 

Los objetivos geopolíticos de China en Medio Oriente y por lo tanto en Siria son múltiples y variados. Por un lado, se trata para Pekín de demostrar que la nueva superpotencia china representa de ahora en más un actor de dimensión mundial: por eso resulta de suma importancia para el gobierno chino poder mostrarle
al mundo su capacidad de poder proyectar sus fuerzas armadas en un conflicto que se sitúe más allá de su típica zona de influencia. El hecho que China haya desplegado por ejemplo su “hasta ahora” único portavión tiene mucho de simbólico. Por otro lado, con su presencia en Siria, China envía un mensaje claro a Occidente en cuanto a su deseo de emancipar Eurasia del exclusive intervencionismo occidental en esa región. Es importante señalar que ese mensaje también está destinado a los propios actores de Medio Oriente para que tengan en cuenta que de ahora en más, para tratar asuntos geopolíticos de la región, la “opinión” china deberá tenerse en cuenta. Los viajes del presidente chino Xi Jinping realizados en enero de este año a Arabia Saudita Egipto e Irán reafirma lo anterior, marcándole al mundo la creciente influencia de Pékin en el Medio Oriente a nivel energético, comercial y por supuesto geopolítico.

Respecto del tema de Siria, el conflicto es realmente de alta complejidad. Llegar a un acuerdo no parece en absoluto sencillo. La mayor diferencia existente entre las potencias mediadoras del conflcito es si se debe o no, tenerse en cuenta a Bashar Al Assad como parte de este acuerdo y transicón. Respecto del conflicto en Siria, no es que China, sea particularmente adepta al régimen sirio de Bashar Al Assad, sino más bien, podemos entrever dos razones fundamentales de su apoyo a este último: una, hacer valer el principio de no injerencia que ha mantenido china desde hace lustros respecto a los asuntos de la política interna de los otros países, y por el otro lado, que no suceda con Siria lo que con Libia,  es decir que se produzca un “basculamiento” sirio a manos de Occidente, ni que tampoco se produzca un caos regional como el significó la “decapitación” del regimen de Muamar El Gadafi. Además, de este punto, entran otros dos temas en juego en el conflicto sirio: por un lado, la confesión religiosa, es decir los países sunitas versus los países shiitas y por el otro lado,  la rivalidad regional entre las dos potencias más influyente de la región que son Irán y la Arabia Saudita. 

Respecto de la presencia del Estado Islámico en la región, la mayoría de los geopolitólogos coinciden que lo ideal sería que los propios países árabes tomen cartas en el asunto y manden tropas al suelo; pero al día de hoy, existen demasiados conflictos de intereses entre los países implicados, y esto no hace más que beneficiar al Estado Islámico que entre paréntesis se está haciendo cada vez más fuerte militarmente en África

Históricamente China ha sabido mantener buenas relaciones con los países de confesiones shiitas (Irán, Siria, una parte de Irak y minoría del Líbano, Yemen, etc…), más que por una cuestión de afinidad ideológica con éstos, más bien sería por eso de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos", la rivalidad con los Estados Unidos ha sido en ese sentido un vector de alianza histórico entre el bloque shiita y China.  De todas maneras, el reciente acuerdo nuclear entre las potencias e Irán ha sacudido seriamente todo el tablero geopolítico de Medio Oriente, ya que Irán es la potencia regional shiita por excelencia, y su actual “luna de miel” con Estados Unidos ha dejado a propios y ajenos con la boca abierta. Sin dudas los grandes perdedores de este acuerdo son Israel y Arabia Saudita. Hay que tener en cuenta que si bien China, ha priorizado en los últimos tiempos sus relaciones con el bloque shiita, esto no quita la creciente red de relaciones que viene tejiendo China con las monarquías petroleras (de confesión religiosa sunita). En la actualidad gran parte de la importación petrolífera de China viene de las monarquías petróliferas, lo mismo sucede con Egipto y con Israel, en donde las relaciones bilaterales se encuentran en permanente aumento. Por esto este proceso de diálogo entre las potencias y Siria resulta para Pekín es de suma importancia, en pos de poder continuar las relaciones internacionales “win-win” con los distintos países de Medio Oriente, más allá de sus confesiones religiosas o sus posicionamientos regionales. El conflicto de Siria, lleva intrínseco todo ese condimento.

China y terrorismo 
Está claro que otra de las razones del involucramiento de China en Siria y en Medio Oriente, es también mandar un mensaje al mundo musulman chino. Hace ya tiempo que China entró en la era global del terrorismo de masas. Los atentados islámicos en China se han multiplicado en los últimos años, y el sistema político chino, al igual que el estadounidense y el europeo, no ha podido disimular la impotencia y vulnerabilidad del régimen chino frente al nuevo terrorismo global. Entonces la intervención china en siria significa por lo tanto un claro mensaje por parte del gobierno chino, tanto para tranquilizar su población respecto de su voluntad de intervenir en uno de los escenarios más simbólicos de la actualidad en lo que respecta la guerra contra el terrorismo islámico, como a la vez que significa una clara ganancia de experiencia en cuanto a la lucha contra el terrorismo, tanto a nivel de inteligencia como experiencia en el combate.
 
Ya nada se hace en este planeta sin que China no tenga su influencia en los asuntos de peso de la geopolítica mundial. Esto se ha visto en la última cumbre sobre el clima (COP21) efectuada en Paris a fines del 2015. Sus relaciones privilegiadas con los países del Medio Oriente han jugado un rol de gran importancia.  La china se planta de ahora en más como uno de los grandes actores de esta región y obliga de esta manera a los Estados Unidos y a los países europeos que le reconozcan ese status.
Damián Jacubovich geopolitólogo
 
Damián Jacubovich analista internacional y geopolitólogo
 

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