Geopolítica del lobby armamentista en el mundo: el complejo Militar Industrial Estadounidense

Por Damián Jacubovich

El poder del lobby de la industria armamentística


Si detrás de cada guerra existe un negocio fabuloso, si de la inseguridad global se nutre uno de los lobbies más poderosos del mundo…¿Cómo no sospechar del verdadero origen de los numerosos conflictos bélicos diseminados en nuestro maltrecho planeta.
¿Qué es un lobby en materia geopolítica?
Según la Wikipedia la palabra lobby (del inglés ‘vestíbulo’, ‘salón de espera’), en español se conoce también como grupo de cabildeo o grupo de presión. Se trata entonces de un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante el Estado o la Administración Pública con el fin de promover decisiones favorables a los intereses de ese sector.
Para muchos geopolitólogos, en la actualidad, los lobbies o cabildeos más importantes del mundo son: el sistema financiero occidental, el lobby energético y el complejo militar industrial estadounidense.
Respecto a este último y para entender un poco más el tema del alcance de los lobby militar o de la industria armamentística en el mundo le proponemos el siguiente ejercicio:
Imagine que es uno de los magnates de la industria militar estadounidense.
Su negocio mejora notablemente en caso de guerras, carreras armamentistas, climas de inseguridad en general,...etc.
¿Qué sería capaz de hacer por el bien de tu negocio suponiendo que usted es un gerente de marketing muy ambicioso?"
En el negocio de las armas, el factor "miedo al otro" resulta clave para el éxito de la empresa, también la capacidad de la industria a esparcirlo a cada uno de los ciudadanos del planeta.
Este tema se encuentra lejos de ser una exclusiva del siglo XXI, ya en 1951, el General de EE.UU. Douglas MacArthur en su discurso del 15 de mayo de 1951 advertía:
“Que nuestro país vaya ahora encaminado hacia un modelo de economía basada en las armas es parte del modelo general de una política desacertada, alimentado con ayuda de una psicosis, inducida artificialmente, de histeria de guerra y nutrida a partir de una propaganda incesante alrededor del miedo.”
En efecto, las guerras además de cobrarse miles de víctimas, son para los “mercaderes de las armas, sinónimo de grandes contratos que suponen costes altísimos, una importante masa de puestos de trabajos y sobre todo enormes beneficios. Cada vez que los gobiernos del mundo deciden o no entrar en guerra son miles de millones de dólares los que están en juego para estos lobbys.


De esta manera, en la geo

política actual, el acercamiento a Iran, la no intervención del gobierno estadounidense de Barak Obama en el conflicto sirio y la hasta ahora tibia intervención en Iraq no han estado favoreciendo los intereses de la industria armamentista estadounidense. Lo mismo sucede con la posibilidad que existe en Colombia de poder lograr un acuerdo de Paz entre el gobierno y las FARC. No hay dudas que esto representaría una pérdida de importancia para el sector armamentista estadounidense, siendo Estados Unidos el proveedor principal de armas de Colombia.  El problema de la guerrilla quedaría casi descartado, dejándole “solamente” a la industria armamentista estadounidense el negocio de la guerra al narcotráfico, que dista de ser poco.
El término Complejo Militar Industrial (CMI) refiere a un concepto general que define los procesos y las relaciones financieras que vinculan los legisladores, las fuerzas armadas y el sector industrial que los sostiene. Las relaciones incluyen le financiamiento de las campañas, los votos en el Congreso a favor de gastos militares, el lobby a favor de las burocracias, así como una legislación favorable al desarrollo del sector.



El origen del término proviene de un discurso de 1961 de Dwight Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, que ya 50 años atrás alertaba sobre el peligro democrático que representa el lobby militar-industrial para la sociedad estadounidense. Es de imaginar que en más de medio siglo, los lobbys no han hecho sino consolidarse.


«En los consejos de gobierno, tenemos que tener cuidado con la adquisición de una influencia ilegítima, deseada o no, por parte del complejo militar-industrial. Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y [ese riesgo] se mantendrá. No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos».
Se trata entonces de una colusión institucional entre la industria (empresas contratadas por el sector de la Defensa), los militares (El Pentágono) y el gobierno de los estados Unidos (el congreso y el ejecutivo) que estructurado en una especie de cartel, actúa por motivos de provecho rentable en contra del interés público norteamericano.
Se puede entonces concluir que mientras la paz no sea un negocio rentable, será difícil, reducir la influencia y el poder de la industria del miedo.

Damián Jacubovich es analista internacional especialista en conflictos geopolíticos

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