Birmania el grifo petrolero chino que Estados Unidos busca estrangular


La era post “Estado Islámico” (Segunda parte)

El genocidio de la etnia musulmana de los Rohingya en Birmania (Myanmar) es el pretexto perfecto para sofocar el suministro de petróleo del gigante asiático y abrir la caja de Pandora del “Estado Islámico” en el Sudeste Asiático.

Posibles frentes de tensión
Península de Malaca y Sudeste Asiático
Segunda parte (Birmania)

Por Humberto Kalinesti

 
La diáspora de los miembros del “Estado Islámico” del escenario sirio “está bajo control” y no precisamente por las fuerzas regulares del ejército sirio de Bashar al Assad que con el apoyo de Moscú los están exterminando, sino a través de los corredores que se están creando para que los miembros del grupo fundamentalista huyan a salvo y completen su operación de pinzas sobre Rusia y China.

Como anticipamos en la primera parte del informe sobre Asia Central, ahora uno de los vórtices también se está moviendo hacia la península de Malaca y el Sudeste Asiático donde el grupo terrorista se está infiltrando entre la etnia musulmana de los Rohingya en Birmania (Myanmar) para arrebatar al país de la influencia china y bloquear los oleoductos de 1200 kilómetros que Pekín construye desde la ciudad china de Yunnan, atravesando todo el estado birmano, hasta Sittwe en la bahía de Bengala en donde pasa el 80% del suministro de petróleo del gigante asiático.
Esta no es una obra más de las que Pekín edifica en el lejano oriente, por el estrecho de Malaca pasa el 80% del suministro de petróleo que China necesita para convertirse en los próximos 35 años en el mayor imperio que el mundo haya conocido. Esta construcción de importancia geopolítica central para China, choca de frente con los intereses de los Estados Unidos a través de las multinacionales occidentales que vienen operando en el país. La anglo-holandesa Shell, la francesa Total y la empresa estadounidense Chevron vienen explotando los recursos de Birmania hace muchos años creando un escenario de tensión que pone al gobierno del presidente Htin Kyaw (el primer civil desde 1962) y mano derecha de la líder política birmana y Nobel de la paz Aung San Suu Kyi, en la disyuntiva de servir a los intereses de Washington o entrar a la era china de la Ruta de la Seda.

Suu Kyi “la dama de Rangún”
Suu Kyi “la dama de Rangún” como se la conoce que fue galardonada con el Nobel de la Paz en 1991 por su lucha por el retorno a la democracia contra la junta militar que gobernaba el país, viene siendo muy cuestionada por su indiferencia ante la tragedia a tal punto que declaró ante el estupor de la comunidad internacional que “Mi Gobierno también quiere saber de qué huyen los Rohingyagenerando indignación y el pedido de más de 400 mil personas que firmaron una petición online para revocarle el premio. El dilema se está “calentando” desde que la minoría musulmana de los Rohingya vienen siendo perseguidos, masacrados y expulsados del territorio birmano a la vecina Bangladés. Pero esto no es solo un holocausto étnico o una operación de limpieza racial que causó cientos de muertos y el desplazamiento de miles de personas perseguidas por las autoridades de Rangún, es una emboscada tendiente a desactivar los planes de abastecimiento petrolero de China y quebrar la espalda de Pekín. El “Estado Islámico” está llegando a la zona para quedarse y promete su Jijad para alzar las armas e incendiar las fronteras birmanas con el combustible que brota a borbotones de la bahía de Bengala. “Dmitry Mosyakov, director del Centro para el Sudeste de Asia, Australia y Oceanía en el Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias, declaró a medios moscovitas que el conflicto “se había avivado por actores externos” y que “tiene al menos tres dimensiones”. “Primero, este es un juego contra China, ya que China tiene inversiones grandes en Arakán (Rakhine)”, “Segundo, está destinado a alimentar el extremismo en el Sudeste de Asia… Tercero, es el intento por sembrar discordia dentro de ASEAN (La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) entre Myanmar, Indonesia y Malasia dominada por musulmanes”. (1)
La etnia musulmana de los Rohingya es una minoría de alrededor de 1 millón de habitantes (apenas el 4% de la población) en un país abrumadoramente budista que se agrupan en el estado de Rakhine que limita sobre la costa que da al golfo de Bengala y al norte con Bangladés. Por esta provincia, una de las más pobres del país, atraviesa el oleoducto chino que permitirá a Pekín eludir, en parte, el bloqueo que la Sexta flota norteamericana puede producir sobre la bahía de Bengala en caso de una guerra sino-estadounidense. Y esto no es un dato menor, es el núcleo del problema. China anticipándose a la situación, está presionando al gobierno de Rangún para “ordenar” la zona y no se convierta en un foco insurreccional del “Estado Islámico”. El costo de esta operación es una calamidad humanitaria que produjo que 250 mil personas pertenecientes a la etnia huyeran de Birmania con destino a Bangladés abandonando sus hogares que fueron arrasados e incendiados por las fuerzas de seguridad. 
 
Aldeas Rohingyas en llamas

Los Rohingya no son reconocidos como grupo étnico ni considerados ciudadanos por el gobierno birmano convirtiéndolos en “parias” y que llevó a las Naciones Unidas a emitir una declaración oficial donde afirma que los Rohingya son “un pueblo sin Estado y sin amigos”. Según las autoridades de Rangún las acciones del ejército birmano son una respuesta a las atrocidades que viene cometiendo el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ESRA) responsables de numerosas matanzas de civiles budistas y puestos militares con la intención de crear un Estado musulmán. Rangún afirma que el ESRA tiene vínculos y financiación del exterior a través del “Estado Islámico”. Su líder Ata Ullah un pakistaní criado en la Meca está acusado de crear grupos insurgentes provenientes de Bangladés con el apoyo de yihadistas pakistaníes, afganos y células que están operando y consiguiendo adeptos en Malasia e Indonesia de mayorías musulmanas.

Ata Ullah

  La respuesta budista tiene un número “Movimiento 969”

El conflicto Rohingya no es nuevo, durante la Segunda Guerra Mundial comenzaron a producirse los primeros enfrentamientos serios entre la etnia musulmana y la mayoría budista birmana conocida como losrajines”. Durante la independencia de la India los Rohingya pretendieron formar parte de Pakistán Oriental hoy Bangladés lo que fue rechazado por aquel entonces por las autoridades de Islamabad. Eso no desanimó a los Rohingya que comenzaron a organizarse para establecer un estado independiente en territorio birmano lo que encendió el conflicto. Se estima que más de 20 mil budistas fueron asesinados desde aquellos años generando un proceso de radicalización y odio racial. El clima de intolerancia y las matanzas mutuas fue en aumento y culminó con la aparición de personajes como Ashin Wirathu, un monje budista radical líder espiritual del movimiento antimusulmán de Birmania conocido como el “Movimiento 969” que no duda en autoproclamarse como el “Bin Laden birmano”. Este sujeto funcional a los intereses de Washington, tapa de la revista TIME, ultra xenófobo y de un discurso incendiario comanda el “969” un grupo integrado por budistas fundamentalistas acusados por varias organizaciones de derechos humanos por incitar a la violencia contra la minoría Rohingya.

Ashin Wirathu
Wirathu lanzó una cruzada nacional para imponer la ley de “Protección de la Religión y la Raza” aprobada por el gobierno que pone límites a la reproducción de los Rohingya y el matrimonio interreligioso so pena de severos castigos para los progenitores. Wirathu no ahorra adjetivos discriminatorios contra la minoría musulmana a los que compara con los peces carpa africanos “porque se reproducen sin cesar hasta que acaban con las especies autóctonas”. Wirathu niega además los crímenes del ejército birmano contra la la etnia a la que tilda de “estupideces” y declaró sin escrúpulos al diario británico “The Guardian” que las violaciones sexuales cometidas por los miembros de las fuerzas de seguridad son imposibles debido a “que sus cuerpos son demasiados repugnantes”.
Un informe hecho público por la organización tailandesa por los derechos humanos “Bangkok Fortify Rights” “recoge los testimonios de varios rohingyas que pudieron escapar de la aldea de Chut Pyin en el municipio de Rathedaung. Ellos afirmaron que alrededor de 200 hombres, mujeres y niños de su comunidad habían sido asesinados por las fuerzas de seguridad de Myanmar. De acuerdo con el informe, los soldados arrestaron a un gran grupo de hombres rohingyas, a los cuales trasladaron a una choza de bambú cercana y la prendieron fuego. Todos murieron en el acto”.(2)

Sudeste Asiático... abriendo la Caja de Pandora del “Estado Islámico”


El "Estado Islámico" en Marawi, Filipinas
Estas atrocidades son una inspiración para los planes de penetración del “Estado Islámico” que explota estas tragedias para inocular su veneno y alzar la revuelta en el sudeste asiático. La toma de la ciudad filipina de Marawi al norte de la isla de Mindanao por milicias que juraron lealtad al “Estado Islámico” fue un hito que sacudió a los gobiernos de la región abriendo un nuevo frente de sublevación que puede propagarse a una velocidad de vértigo. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte declaró la ley marcial en la isla cuando los yihadistas de los grupos Maúte y Abu Sayyaf afiliados al “Estado Islámico” quemaron iglesias cristinas, hospitales e instalaciones gubernamentales con un saldo de más de 900 muertos. Pero el incendio no se detiene y amenaza propagarse a Indonesia y Malasia países de mayoría musulmana donde pretende arder y arrastrar a esa zona del mundo a una espiral de violencia de difícil pronóstico. Luego de la tragedia de Rakhine en Birmania, se difundió un comunicado de Al-Queda llamando a los musulmanes del Sudeste Asiático a la guerra santa que prendió rápidamente entre las células que tiene el grupo en Indonesia y Malasia. Como advirtió el ministro de Defensa de Indonesia Ryamizard Ryacudu, “hay células del “Estado Islámico” durmiendo en casi todas las provincias de Indonesia, es un presagio que anticipa que no bien despierten de su letargo, hundirán a la región en una pesadilla.

Conclusión

Comprometer las vías de tránsito del comercio y el abastecimiento de petróleo de Pekín por el mar de China Meridional, el golfo de Tailandia y el estrecho de Malaca son una prioridad de los Estados Unidos. Su control asegura, en un hipotético escenario militar, el estrangulamiento de la economía más prospera del mundo que amenaza los intereses norteamericanos en su lucha por la hegemonía global.
El “Estado Islámico” vuelve aparecer como una sombra que sigue los pasos de Washington negándose a abandonarlo. Como dijo alguien alguna vez en una licencia poética, “nuestra sombra no es más que un prolongación de uno mismo”.

fuentes:
(1)  http://misionverdad.com/trama-global/crisis-de-rohingya-george-soros-petroleo-y-lecciones-para-india
(2)   http://www.hispantv.com/noticias/asia-y-oceania

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