El petróleo de esquisto, el arma política de Washington que se hace agua

Por Humberto Kalinesti

A pesar que Wall Street ha invertido miles de millones de dólares en los últimos años en la extracción no convencional de petróleo llamada “fracking” o fracturación hidráulica, el nuevo sueño americano parece estar convirtiéndose en una pesadilla. La madre de todas las armas de la guerra energética que aseguraba el control de los precios del petróleo, el autoabastecimiento, la emancipación de las petromonarquías árabes y el garrote con que machacar a Moscú y Teherán, se está diluyendo.
Al grano, los números no cierran. Si extraer un barril de petróleo a través de la fracturación hidráulica puede ascender a 50, 60 o hasta 80 dólares contra 10 dólares por barril a la manera tradicional y el precio de referencia del crudo en el mercado de Texas está a 50,46 dólares el barril, el negocio es inviable. Si a eso le sumamos la calamidad ambiental que provoca esta tecnología que terminan de pagar y padecer los contribuyentes, el boleto al desastre es de primera fila. La bala de plata que Washington creía tener martillada para disparar sobre el escenario energético global parece salida de una pistola de agua. El ambiente no puede estar más enrarecido. Rex Tillerson, el actual Secretario de Estado de los Estados Unidos ya anticipaba hace dos años como director ejecutivo de Exxon Mobil una de las mayores empresas petrolíferas del mundo del clan Rockefeller, que “No vamos a invertir un dólar en la tecnología del esquisto a estos precios”.
La burbuja especulativa que huele a combustible a punto de ignición, fue un recurso que usó Washington para inundar los mercados del petróleo y deprimir el precio del crudo buscando asfixiar las economías de Rusia e Irán que son su mayor fuente de financiación. Sin embargo, la emboscada no funcionó. La economía global sigue estancada a tasas de interés en cero y el precio del barril de esquisto se hace insostenible para las multinacionales. ¿Y entonces qué hacer? En su momento la administración de Obama enfrió las relaciones con Riad convencidos que el “milagro” del esquisto iba disciplinar a las petromonarquías y profundizar las sanciones a Rusia e Irán, pero tampoco funcionó. Pero después del cambio de gerente de la casa blanca lo tuvieron que admitir. El boletín oficial de los mercados estadounidenses el Wall Street Journal, terminó por reconocer que la cosa no funciona. “Teniendo en cuenta los precios actuales, señala el diario, la mayoría de los productores pierden dinero por cada barril que extraen. Los pozos gozan de una vida útil muy corta provocando la quiebra de las compañías. Para realizar una excavación convencional tiene un costo de 1 millón de dólares, mientas que con la técnica del fracking es de 8 millones”(1). Un informe de la petrolera francesa Total uno de los mayores gigantes de la extracción de petróleo del mundo va en la misma dirección cuando señaló a través de un informe oficial que: “Total, deja de lado el costoso esquisto estadounidense con un acuerdo centrado en el mar del norte”. “La petrolera francesa decidió comprar la unidad de petróleo y gas de A.P. Moller-Maersk. El acuerdo valorado en 7450 millones de dólares consolida la presencia de Total en lo activos de petróleo y gas convencionales de Europa y África. El esquisto estadounidense, que en la última década ha puesto patas arriba el equilibro del mercado del crudo no formará parte de la cartera de activos. El director de la petrolera Patrick Pouyanné, declaró que los activos de esquisto son “bastantes costosos”. El acuerdo atribuye un valor de entre 50 y 55 dólares a los barriles de Maersk, mientras que los de esquisto se aproximan a los 80, según Pouyanné”(2). Como si esto fuera poco, los operadores especulativos de Texas han sobrestimado el volumen de reservas de petróleo de esquisto en un 100 por ciento y en algunos casos hasta en un 500 por ciento gracias a la normativa “Securities and Exchange Commission” aprobada en los Estados Unidos en el 2009 que permite a las empresas tomar préstamos ilimitadamente como garantía sin la necesidad de auditorías que avalen dichas reservas. Los datos de producción demuestran que los pozos se agotan a los 6 años y no rinden sino a través de un costoso programa de perforación continuo y exhaustivo elevando aún más los precios de extracción.(3)

“El geólogo estadounidense con más de tres décadas de experiencia en el campo de la producción y exploración petrolera, Arthur Berman, en una entrevista con el portal especializado Oilprices.com confirmó que esta producción a las cotizaciones actuales no es rentable y que el petróleo debe estar sobre los 90 dólares por barril para atraer inversiones en ese sector”.(4)

Las malas noticias no paran de llegar. El último informe del bufete Hayne and Boone especializado en el sector energético de Texas, reveló que 102 compañías petroleras norteamericanas del esquisto se fueron a la quiebra a causa de los altos costos de extracción y demandas civiles producto de la contaminación.

Pero estos informes hablan solo de dinero y de los intereses de las firmas multinacionales. El daño ambiental de esta aberración tecnológica debería ser abolida inmediatamente y sancionar a las empresas que recurren a estas prácticas. El método del “fracking” o fracturación hidráulica que utilizan las compañías norteamericanas, se realiza mediante la perforación de un pozo vertical y otro horizontal por donde inyectan agua, arena y sustancias químicas a alta presión para forzar la salida del material por el pozo vertical.
(5) Los estragos del “fracking”

Las consecuencias para el medio ambiente son devastadoras. La contaminación con sustancias tóxicas sobre los acuíferos, galerías y ríos subterráneos está comprobada. Las demandas civiles por enfermedades, envenenamiento y muertes llevaron a la ruina a muchas compañías. La presión de las protestas llevó a prohibir la actividad en varias ciudades del sur de los Estados Unidos. El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, prohibió la fracturación hidráulica, debido a los “impactos potenciales sobre el agua, el aire, los recursos terrestres, los servicios comunitarios y locales” La decisión se basó en un informe presentado por el secretario de salud de Nueva York, Howard Zucker, en el cual alertó sobre los efectos nocivos que representa la liberación de partículas y químicos volátiles en la calidad del aire. En este documento, planteó el riesgo de contaminar el agua corriente y superficial y provocar sismos, como consecuencia de la introducción de químicos en el subsuelo.(6)

                    (7) El agua corriente se enciende al abrir un grifo en Texas

                                        (8) Agua “lista para beber...” 

          (10) Un río en llamas producto del “fracking” en Condamine, Australia


China, el invitado que arruinó la fiesta

Pero las malas noticias no pueden ser peor para Washington y aún más graves para el medio ambiente. Quien puede desatar una verdadera catástrofe e imponer las nuevas normas de la economía internacional del siglo XXI es su más encarnizado enemigo, China. Pekín, parece estar pensando en lanzar bonos a futuro de crudo en yuanes respaldado en oro lo que provocaría un debilitamiento de la moneda norteamericana y un aumento en el precio del petróleo lo que volvería a ser rentable la práctica del “fracking”. La maniobra que busca el desgaste de la economía norteamericana y posicionar al yuan como moneda de referencia mundial, le daría nueva vida a la industria del petróleo norteamericano, pero a la vez lo encerrará a Washington en un nuevo laberinto. La estrategia de Pekín busca acabar con la hegemonía del dólar/oil o petrodólar inaugurando un nuevo paradigma en las relaciones económicas internacionales. Como dijo el economista Jim Rickards un gurú en fondos de inversión muy respetado en Wall Street “Descansa en paz petrodólar. Rusia venderá petróleo en yuanes y cambiará yuanes por oro. ¿Dónde queda el dólar estadounidense en todo esto? En ningún lado”(9). 

            (11) ¿Xi Jinping y Vladimir Putin brindan por el fin del petrodólar?

Esta maniobra bastante atrevida por parte de Pekín y Moscú puede ser el último clavo en el ataúd de dólar como moneda de referencia ya que hoy cualquiera que quiera comprar petróleo tiene que hacerlo con dólares fortaleciendo a la moneda norteamericana. Recordemos que Sadam Husein y Muamar Gadafi ya lo habían intentado antes, el primero murió colgado de un poste y Gadafi linchado por una turba. El debilitamiento del dólar es inevitable y si el precio del petróleo aumenta inyectará más recursos a las economías de Moscú y Therán y con su conversión en yuanes por oro les permitirá eludir las sanciones económicas norteamericanas. Las cosas no pueden estar peor para la Casa Blanca. China, con las armas del “libre mercado” que Estados Unidos usó como un látigo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, colocará a Washington en un nuevo laberinto, una encrucijada que tendrá que resolver si quiere mantener su hegemonía global.


fuentes:

(1) https://www.youtube.com/watch?time_continue=666&v=4ahB6cVGBPU
(2) https://www.youtube.com/watch?time_continue=666&v=4ahB6cVGBPU
(3) http://www.politicaexterior.com/articulos/economia-exterior/gas-y-petroleo-de-esquisto-una-falsa-seguridad/ 
(4) http://pagina24zacatecas.com.mx/internacional/2015/01/14/es-una-mala-inversion-petroleo-de-esquisto/
(5) https://www.masterambiental.com.br/noticias/ja-ouviu-falar-de-fracking-ou-faturamento-hidraulico/
(6) http://www.avn.info.ve/contenido/%C2%BFqu%C3%A9-se-esconde-tras-uso-del-fracking-como-arma-pol%C3%ADtica 
(7 Y 8) https://fracturahidraulica.wordpress.com/imagenes/
(9) https://www.youtube.com/watch?time_continue=70&v=DqKMZFIhdAc
(10) http://www.publico.es/ciencias/rio-australiano-llamas-fracking.html 
(11) http://money.cnn.com/2016/02/16/news/russia-vodka-exports/index.html



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